Nuestra historia
Desde 1990, el fuego no se ha apagado.

Asadero La Bífalo abrió sus puertas en 1990 en Caborca, Sonora, con una promesa simple: honrar la carne del norte con fuego de mezquite y tortillas hechas a mano.
Tres décadas después seguimos con la misma receta de salsas, el mismo carbón y la misma parrilla de hierro. Aquí se come como en casa, pero con el humo que solo el desierto sonorense puede dar.
Somos punto de reunión de familias, amigos y viajeros. Cada karamelo, cada burro y cada orden en parrilla lleva el mismo cuidado que el primer día.
Gracias a quienes nos han acompañado por más de 30 años. La Bífalo es de Caborca, y Caborca es de La Bífalo.